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Las manos de Sonia

17/9/2026 · 12 min de lectura

— Crónica de La Mesa del Fondo — Bienvenido a la segunda temporada, querido comensal. En la primera, este restaurante aprendió a escribir sus recetas, a calcular lo que le cuestan sus platos, a gestionar sus compras y su almacén. Aprendió a tener conversaciones que nunca había tenido. Y al final, hizo una pregunta sobre el vino que nadie supo responder. Esta temporada empieza con dos personas intentando resolver dos versiones distintas del mismo problema: el conocimiento que existe pero no está organizado. Una en la partida de repostería. La otra en la bodega.

El cajón de Sonia

Don Ernesto le pidió a Sonia que le enseñara sus recetas. Sonia dijo que sí sin dudarlo. Y eso, en sí mismo, ya era diferente a lo que había pasado con Marcos.

Fue a su partida, abrió el cajón grande de la mesa de trabajo y sacó lo que había dentro: una ficha plastificada con el coulant de chocolate, un cuaderno de espiral con la tarta de Santiago y el flan de queso, una hoja suelta con la salsa de vainilla, un Post-it amarillo pegado en la nevera con el crujiente de chocolate. Y en la cabeza de Sonia, sin escribir, la temperatura exacta a la que el coulant tiene que salir del horno.

«¿El coulant lleva salsa de vainilla?» «Sí.» «¿Y crujiente?» «Sí.» «¿Entonces la receta del coulant son tres documentos distintos en tres sitios distintos?» «Más o menos.»

Don Ernesto asintió despacio. Fue a buscar a Alba.

Elena baja a la bodega

Mientras tanto, en el otro extremo del restaurante, Elena y Vicente bajaban a la bodega. Vicente la conoce como conoce la sala: sin necesitar mirar. El problema es que eso solo lo sabe Vicente.

«¿Cómo está organizado?» «Por lo que tenemos.» «¿Y la temperatura?» «Catorce grados.» «¿Para todos?» «¿Hay un problema?» «Los blancos deberían estar a diez o doce. A catorce se oxidan antes de lo que deberían.»

Elena propuso dos zonas y un inventario. «Sé lo que tenemos», dijo Vicente. «¿Cuántas botellas del Albariño?» Vicente tardó un segundo. «Unas doce.» Elena contó. «Nueve.» Vicente la miró. «Las tres las vendí el jueves en una mesa y no lo anoté.» «Por eso hace falta un inventario», dijo Elena, sin énfasis. Como un dato.

El escandallo del coulant

En la partida de repostería, Alba y Sonia construyeron el sistema base/derivadas. El crujiente de chocolate era una base que aparecía en tres postres. La salsa de vainilla era otra. El coulant era la derivada que las usaba a ambas.

Sonia ya sabía hacer todo eso. Sus gramajes eran precisos porque en pastelería siempre lo son. Lo que no existía era el orden. Y lo que nunca se había calculado era el coste.

«El chocolate solo ya son 2,20 € por ración», dijo Alba. «Con la salsa de vainilla y el crujiente, el coste total es 3,85 €.» «¿Y lo tenemos en carta a cuánto?» «A 7,50.» «¿Food cost?» «51 %.»

El coulant era el postre más pedido. Y el más caro de producir. Y el que menos margen dejaba de toda la carta. Había sido así durante años sin que nadie lo supiera.

El precio del Ribera y del Gran Reserva

En la bodega, Elena y Vicente habían tardado dos días en inventariar, reorganizar por temperatura y construir el primer borrador de la carta de vinos con precio y criterio.

«Este Ribera del Duero nos cuesta dieciséis euros. ¿A cuánto lo ponemos?» «A cuarenta y ocho.» «¿Por qué tres veces?» «Porque siempre ha sido tres veces.» «¿Y este Rioja Gran Reserva que nos cuesta noventa?» «A doscientos setenta.» «¿Crees que alguien paga doscientos setenta euros por una botella en este restaurante?»

«El margen en los vinos de entrada tiene que ser más alto porque son los que más ruedan. El margen en los vinos premium puede ser más bajo porque el margen absoluto sigue siendo grande aunque el porcentaje sea menor. Estableces un margen mínimo en euros, no en porcentaje.»

Vicente cogió su libreta. Anotó. Y desde La Mesa del Fondo observé que esa anotación, en la libreta de Vicente, significaba que algo había pasado el filtro.

Bases y derivadas en pastelería

Las recetas base en pastelería son lo mismo que en cocina: elaboraciones que se usan en múltiples platos y que tienen su propio coste calculado.

• Crujiente de chocolate → coulant, tarta de chocolate, petit fours. • Salsa de vainilla → coulant, flan de queso, arroz con leche. • Crema pastelera base → tarta de frutas, napolitanas, profiteroles. • Bizcocho genovés → base de tartas de crema.

Cada base tiene su ficha con gramaje exacto y su coste calculado. Las derivadas la usan como elaboración anterior sin repetir su coste en la tabla.

El food cost en repostería

Un food cost del 51 % en cocina sería una alarma inmediata. En repostería hay que considerar factores adicionales:

• El tiempo de producción es mayor que en cocina caliente. • Los ingredientes premium —chocolate de cobertura, vainilla en rama, mantequilla de calidad— tienen costes más altos que sus equivalentes salados. • El cliente paga 7,50 € por un postre que lleva 20 minutos de trabajo artesanal.

El food cost en repostería puede sostenerse más alto si el precio de venta lo justifica. La pregunta no es si el 51 % es aceptable en abstracto. Es si 7,50 € es el precio correcto para ese coulant. Y esa pregunta solo puede hacerse cuando se sabe lo que cuesta. Solución: subir el coulant a 9,50 € o encontrar eficiencia en producción sin tocar la calidad.

Cómo organizar la bodega

Tres zonas por temperatura:

• Zona fría (suelo) 10–12 °C → blancos, rosados, espumosos, dulces. • Zona media 14–16 °C → tintos jóvenes y crianzas. • Zona alta 16–18 °C → tintos con crianza larga, reservas, gran reserva.

FIFO también en bodega: las botellas nuevas detrás de las que ya estaban. La que lleva más tiempo, la primera en salir. Inventario mínimo semanal. Sin él, no se sabe lo que hay hasta que falta.

El precio de la carta de vinos

El precio del vino en restaurante tiene dos lógicas que hay que equilibrar.

Margen porcentual: multiplicar el coste por un factor. Típicamente 2,5–3× en vinos de entrada, 2–2,5× en medios, 1,8–2× en premium.

Margen absoluto mínimo: un mínimo en euros por botella independiente del porcentaje. Protege la rentabilidad en los baratos sin castigar en exceso los caros.

• Coste 6 € · ×3,0 → carta 18 € · margen 12 €. • Coste 16 € · ×3,0 → carta 48 € · margen 32 €. • Coste 40 € · ×2,5 → carta 100 € · margen 60 €. • Coste 90 € · ×2,0 → carta 180 € · margen 90 €.

La copa: el precio de una copa equivale habitualmente al coste de la botella completa. Si la botella tiene 5–6 copas, las primeras cubren el coste y las siguientes son margen puro.

Lo que aprendemos en este capítulo

• Las recetas de Sonia existían pero dispersas. El primer trabajo no era escribirlas desde cero sino organizarlas en sistema base/derivadas con su escandallo. • El food cost en repostería puede ser más alto que en cocina si el precio de venta lo justifica. Lo importante es saber cuánto es y decidir conscientemente. • La bodega necesita organización por temperatura, inventario regular y FIFO igual que el almacén de cocina. • El precio del vino en carta combina margen porcentual y margen absoluto mínimo. Un gran reserva no puede calcularse igual que un vino de entrada. • La copa equivale habitualmente al coste de la botella: las primeras cubren coste, el resto es margen.

P.D.

El coulant subió a 9,50 € la semana siguiente. Nadie se quejó. La primera semana se pidió más veces que antes.

Sonia lo miró en el registro de pedidos. Luego miró el escandallo. Luego miró a Don Ernesto. «Tendría que haberlo sabido antes», dijo. «Sí», dijo Don Ernesto. «¿Por qué nadie me lo preguntó?»

Don Ernesto no respondió. Porque la respuesta era la misma de siempre: porque nadie había creado el espacio para preguntarlo. Ahora existía ese espacio. Y eso cambiaba más cosas de las que parecía.

La Mesa del Fondo lo recuerda todo.

Preguntas frecuentes

¿Un food cost del 51 % en un postre es un problema?

Depende del precio de venta. A 7,50 € sí: el margen bruto de 3,65 € deja poco para personal y costes fijos. A 9,50 € el food cost baja al 40 % y el margen sube a 5,65 €. La solución no es siempre reducir coste: a veces es subir el precio a lo que el producto realmente vale.

¿La temperatura de la bodega afecta a la calidad del vino?

Sí, directamente. Un blanco almacenado a 14 °C en lugar de 10–12 °C se oxida antes. Un tinto con crianza expuesto a variaciones pierde matices. La bodega bien organizada es tan importante para el servicio como la cámara para la cocina.

¿Cuándo vale la pena tener una carta de vinos extensa?

Cuando el equipo puede gestionarla: recomendarla, describirla, maridarla. Una carta de 200 referencias que nadie sabe vender es peor que una de 30 bien trabajada. El tamaño debe ser proporcional al conocimiento del equipo que la va a servir.

¿Vino por copas o solo por botellas?

Por copas tiene mayor margen para el restaurante y facilita el maridaje plato a plato. La solución habitual: una selección corta por copas (5–8 referencias rotativas) y el resto por botella.